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El 75% del sector gráfico podría no alcanzar el SMI tras la pandemia sin el apoyo institucional

Los resultados recogidos por la encuesta realizada por la plataforma SOS sector gráfico arrojan datos preocupantes sobre la precaria situación que impera en el campo de las artes gráficas y visuales. Un sector especialmente maltratado que no cuenta con los recursos suficientes para afrontar las repercusiones económicas derivadas de la pandemia.

Impacto económico

Bajo una distribución geográfica uniforme y en términos de paridad de género, la encuesta ha recogido durante los siete días que estuvo activa el testimonio de 1.025 encuestados/as. Una muestra que, a pesar de sus celeridad y circunstancias, tiene los visos de ser lo suficientemente representativa para visibilizar el alto riesgo de un colectivo sin margen de maniobra frente a la crisis que le sobreviene.

Atendiendo al informe creado ad hoc por SOS sector gráfico, el 91% de las personas encuestadas declaran estar siendo afectados económicamente por la pandemia. El mayor impacto se produce por culpa de numerosas cancelaciones y aplazamiento de proyectos que ya estaban en marcha o a punto de arrancar, sin que eso suponga que se vaya a recibir compensación alguna por el lucro cesante provocado por la caída en la previsión de ingresos. Por otro lado, diferentes administraciones han paralizado trabajos y ayudas que ya estaban comprometidas e incluidas en sus presupuestos.

Gráfico extraído del informe realizado por SOS sector gráfico © SOS sector gráfico

La mayoría de profesionales del sector gráfico declaran haber tenido una media de ingresos en 2019 por debajo del SMI –actualmente 900 € al mes–. Además, calculan que, entre marzo, abril y mayo, tendrán que afrontar pérdidas que van desde los 2.000 € hasta los 8.000 €. Esto sumado a que cada mes deben seguir haciendo frente a una media 1.000 € al mes de gastos fijos. Teniendo en cuenta todos estos factores, la supervivencia de los profesionales del sector gráfico – sobre el que se sustentan, entre otros, sectores como el editorial, la prensa, la publicidad o la animación– se vuelva cada día más complicada.

Gráfico extraído del informe realizado por SOS sector gráfico © SOS sector gráfico

Preámbulos de una precariedad normalizada

En nuestra opinión, y por la parte que nos toca como medio fotográfico independiente, gran parte del problema se sustenta a través de una histórica relación de maltratos y concepciones erróneas en torno a los trabajos que dan soporte a las llamadas –con cierta alevosía– industrias culturales. Un asimétrico tejido laboral donde impera la precariedad y el salario emocional –otra construcción lingüística perversa–, llegando a normalizar una situación que es per sé insostenible.

Los datos de afiliación reflejados en el informe no pueden ser más reveladores al respecto. El 63% de las personas que trabajan en el sector gráfico son autónomos en situación de alta en el RETA. Paradójicamente, esto no significa que el resto trabaje por cuenta ajena –condición que solo contempla el 8% del total de la muestra recogida–. La operación matemática es sencilla: un porcentaje amplio declara trabajar en condición instable, con altas y bajas en el RETA recurrentes o a través de alternativas que rozan la legalidad, facturando a través de cooperativas intermedias o directamente facturando en B, lo que aumenta por supervivencia el ingente volumen de economía sumergida de este país.

Ilustración de Olga Carmona para la plataforma SOS sector gráfico © Olga Carmona

Por contra, al abrigo de esta pandemia, hemos visto cómo la cultura se torna imprescindible para una sociedad confinada. Un sector que frente al estado de alerta ha puesto en abierto un porcentaje de sus creaciones. Una acción que dignifica su intención pedagógica final pero que sin un sustrato de consumidores responsables ni el apoyo institucional podría ser la tormenta perfecta que promueve una cultura gratis y universal, sin atender a las necesidades de las personas que construyen esa red de conocimientos.

El #ApagonCultural del pasado 10 y 11 de abril pretenden revertir esta tóxica relación reclamando la falta de propuestas por parte del Ministerio de Cultura frente a esta pandemia. Se buscan soluciones democráticas para poder ofrecer ese soporte cultural con garantías de estabilidad para estos trabajadores/as esenciales.

El cambio –necesario– de sede en esta sexta edición redundó positivamente en el aforo y circulación del público. © Albedo Media
Imagen del festival Fiebre Photobook . © Albedo Media

Por su parte, la plataforma SOS sector gráfico enviará el informe derivado de esta encuesta acompañado de una serie de propuestas al Ministerio de Cultura en aras de prevenir uno de los peores escenarios culturales de nuestro tiempo. Entre ellas destacan la aprobación de una Renta Básica, el aplazamiento o cancelación de los gastos fijos, la creación de unas ayudas específicas para el ámbito cultural y la implementación del estatuto del Artista.

Más información en la página oficial de la plataforma SOS sector gráfico.